EL TABASQUEÑO

La intolerancia toca a la puerta


Héctor Tapia

• En Santiago de Compostela, España, un dramaturgo y poeta llamado Carlos Santiago ha sido requerido a juicio porque en el pregón del carnaval de esa ciudad gallega recitó un monólogo cómico en el que aludió a ‘los huevos’ del apóstol Santiago, de quien se cree sus restos están enterrados en la catedral del mismo nombre de esa provincia.
 
• En Turquía, han trascendido los detalles sobre el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi en el consulado de su país en Estambul, los cuales narran la espeluznante historia en la que el asesor del príncipe heredero del trono de Riad, a quien se señala de dirigir la operación por Skype, ordenó a los agentes que lo ejecutaron: “¡Tráiganme la cabeza del perro!”.
 
• En Brasil el nuevo presidente electo, Jair Bolsonaro, ha asumido una postura de confrontación con los periodistas y medios que hacen artículos contrarios a él; incluso, en su primera entrevista televisiva acusó al diario Folha de São Paulo de publicar ‘fake news’ en contra de él e insinuó que ese medio no debería existir.
 
• En Estados Unidos, el miércoles pasado después de las elecciones intermedias en las que perdió el control de la cámara baja, Donald Trump ha llamado “enemigo del pueblo” a un reportero de CNN quien lo cuestionó por sobredimensionar a la caravana migrante, a la que tacha de invasión.
 
• En México, el lunes 5, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, en un video difundido en sus redes sociales, acusó a la revista Proceso de ‘sensacionalista’ y ‘amarillista’, al publicar una portada en la que advierte que el tabasqueño se está aislando y con ello asoma el fantasma del fracaso en su gobierno.
 
• En Villahermosa, Evaristo Hernández Cruz, un reciclado político priísta, recogido por Morena y que triunfó arrastrado por la ola de López Obrador, ha decidido atacar a Tabasco HOY por exhibir el negocio que pretende repetir con una asfaltadora a la que llama el ‘Dragón’. Lo grave es la reacción del político que amenaza al diario: “Aquí no se infla nada, si me siguen atacando me van a escuchar”.
 
 
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La libertad de expresión está perdiendo el valor que le sirvió de escudo durante décadas a los medios de comunicación y periodistas ante los ataques del poder político, económico y delincuencial.
 
Hoy, la libertad se ejerce masivamente y a mayor velocidad en las redes sociales, lo que ha venido arraigando una peligrosa cultura de la trivialización y la indiferencia ante la expresión de ideas, quitándole respeto a un derecho fundamental, considerado un bien indiscutible y fundamental en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
 
Observo cómo el acelerado, y diría yo, descontrolado proceso de globalización que vive el mundo, ha provocado que diferentes sociedades (Inglaterra y el Brexit, por ejemplo) busquen un repliegue hacia espacios nacionalistas, esto debido a que esa integración no ha traído la riqueza que se esperaba, al contrario hizo más pobre al mundo, y hoy los pueblos están votando en contra de ella..
 
Esto está arrastrando a peligrosas figuras populistas de extrema izquierda o derecha, que ponen bajo amenaza trechos avanzados de libertades y de periodismo crítico.
 
El periodista Sergio Sarmiento nos ha recordado recientemente, ante esta nueva ola de gobiernos antineoliberales y con ideas conservadoras, que “los medios de comunicación tienen la obligación de ofrecer una visión crítica de cualquier gobierno. Cuando se pierde esa distancia, la crítica se convierte en complicidad y la prensa pierde su razón de ser”.
 
La libertad de expresión es un derecho, no una concesión. Hacer periodismo no son relaciones públicas, en México los nuevos gobiernos originados por Morena deben entender que no hay democracia sin palabra libre. Negar la voz al otro no suma, enfrenta.
 
El mandatario federal, estatal o municipal que actúa coartando la libertad de opinión mediante la descalificación, con discursos violentos, se deslegitima a sí mismo como demócrata y se exhibe como un líder con miedo a perder el poder y generador de violencia verbal.
 
Los nuevos políticos que van a asumir o están ya en el poder en México y en Tabasco, deben comprender que las desavenencias entre gobiernos y periodistas son naturales, pero esta sana diferencia debe ser respetada con amplitud y no sólo representar una parodia de la libertad de expresión, porque la falta de independencia sólo favorece a pequeños grupos y perjudica a la inmensa mayoría.
 
Morena ha prometido una nueva relación con la prensa, que incluye un recorte del 50 por ciento a la publicidad oficial. Si eso de por sí ya es visto como un golpe para los medios, esperemos que ese ajuste anunciado no venga acompañado de nuevos mecanismos que busquen desacreditarlos como sucede en EU donde Trump ha acuñado el ‘fake news’. No debe ser tomada como una simple broma aquella acusación de López Obrador a la ‘prensa fifí’, que en términos prácticos termina convirtiéndola en una especie de nueva ‘mafia del poder’.
 
Todo gobernante debe honrar a Montesquieu, Voltaire y Rousseau, pues sus ideas y pensamientos lograron inspirar cambios políticos y sociales en el mundo, partiendo del razonamiento de que el progreso sólo es posible permitiendo la libertad de disentir con otros.
 
 
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Me han parecido curiosas las respuestas que ha tenido la colaboración de la semana pasada de El Tabasqueño, titulada “Carta a Arturo Núñez˝.
 
He identificado algunas reacciones por ser las más recurrentes, dos de ellas identificadas en las redes sociales y otras por la vía personal.
 
Según el resumen de opiniones en Facebook y Twitter que me han hecho llegar, el comentario más reiterado es que la “carta” ha sido escrita a destiempo, que la debí publicar a la mitad del sexenio del gobernador a fin de que sirviera (así lo creen ellos) como una forma de llamado de alerta para corregir las cosas.
 
En descargo, lo único que puedo responder es que un servidor lleva apenas once publicaciones (dos meses y medio aproximadamente) y que con anterioridad no había decidido buscar un espacio en el diario para escribir.
 
Aunque sí coincido en que algún otro articulista o comunicador que haya estado en activo en ese tiempo la debió redactar antes. Por lo que a mi toca quiero decirles que la publiqué días antes del último informe que rendirá mañana don Arturo. Así la concebí, para ese preciso momento. Después no tendría razón para mí.
 
El segundo comentario que más se repitió en internet, replicado en su mayoría en el anonimato por “trolles”, es una descalificación, confundiéndola como un golpe del diario al gobierno. Es claro que este artículo, en género de carta, ha sido escrito por decisión personal, y que es mi voz la que habla. De ninguna manera se trata de un editorial institucional, sino mío, como una muestra evidente de la pluralidad que hay en estas páginas.
 
Los últimos comentarios también muy reiterados los recibí de forma personal (algunos por mensajes o llamadas) y fueron más en tono de felicitación y solidaridad “por el valor de decirle al gobernador en turno lo que la mayoría comenta de forma soterrada en los cafés y las fiestas”. Otros me criticaron el largo espacio donde enumeré los logros de la administración y un par más me ha sugerido una segunda carta. Ante esto último he pensado: “Que la hagan ellos, ¿por qué sólo yo?”.
 
De parte del gobierno, un funcionario muy cercano a don Arturo alcanzó a decirme: “Quedó lastimado el gobernador, Héctor”.
 
En Tabasco calculo que se publican un promedio de 40 ó 50 ‘columnas políticas’ diarias o semanales en medios impresos y electrónicos. Demasiadas letras, poco análisis… Y muy escasa crítica.
 
Sólo espero que Núñez no requiera, como dice él, “demasiado mantenimiento emocional”, por la carta.

 

 

UN ADAGIO “La emisión de las ideas por la prensa debe ser tan libre como es libre en el hombre la facultad de pensar”. / BENITO JUÁREZ



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