EL TABASQUEÑO

Carta a Arturo Núñez


Héctor Tapia

Señor Gobernador:
 
 
Me dirijo a usted a sabiendas que le quedan 58 días para entregar el gobierno, y que muy probablemente lo que pretendo transmitirle sea ya inútil o quizá quede perdido o traspapelado, como muchos de los proyectos a los que usted y su equipo se comprometieron y nunca lograron concretar.
 
Pero no importa don Arturo, porque finalmente el objetivo de mi carta es transmitirle lo decepcionado que estoy de usted, como miles de tabasqueños.
 
Triste de que un hombre inteligente, con gran experiencia en la función pública estatal y nacional, llegue al final de su sexenio de forma tan gris, dando traspiés en las finanzas públicas y manchado en su brillante figura por los señalamientos de malos manejos de Amet Ramos, quien sin el mayor cuidado terminó contaminando la imagen de su esposa.
 
¿Qué pasó señor gobernador con sus compromisos de un “combate frontal y con ‘resultados claros y enérgicos’ contra la corrupción gubernamental y la impunidad”? ¿A quién castigó usted de su administración? ¿O sólo se refería a Sáiz Pineda y Granier, que por cierto están a punto de salir de la cárcel para disfrutar sus millones?
 
¿Cómo es posible que si usted se comprometió el 31 de diciembre de 2012 a “sanear las finanzas públicas del estado para dejar atrás el quebranto financiero”, acabe su sexenio tan mal? Usted prometió “eliminar gastos superfluos y onerosos, aplicar medidas de austeridad y racionalización”, ¿a qué horas ocurrió esto? ¿A qué horas se apretaron el cinturón? Yo siempre vi a los funcionarios rodeados de guaruras y enormes camionetas.
 
Sí don Arturo, le tocaron las vacas flacas, sí don Arturo, hubo una crisis mundial del petróleo que golpeó a Tabasco, sí don Arturo veníamos de un gobierno desastroso y corrupto —el de Granier—, sí sí sí hubo muchas calamidades, se formó la tormenta perfecta sobre nuestras cabezas, pero teníamos —tenemos— en el timón al mejor hombre que pudiera gobernar Tabasco en la historia moderna, un estadista formado en el altiplano del centro del país, jugador de grandes ligas, con todas las relaciones políticas que se necesitan.
 
No don Arturo, usted no le podía fallar a Tabasco; no don Arturo, usted tenía que dar más; no don Arturo, usted tuvo que haber empuñado ese timón con fuerza, haberse metido, gobernar, gobernar, gobernar… ¿Sí sabe usted qué es gobernar? El diccionario es claro: “Ejercer la dirección, la administración y el control de un Estado”.
 
Gobernar no es controlar el poder, no se confunda, gobernar es velar por los gobernados, es recorrer incansablemente el estado atendiendo y resolviendo problemas; gobernar requiere de un gran esfuerzo, incansable, casi sobrehumano.
 
Gobernar sí requiere inteligencia, pero sobretodo mucha voluntad. Incluso, muchas veces se puede carecer de la primera, pero con buena asesoría y disciplina se saldrá adelante. Gobernar no es un oficio para cansados, pues al hacerlo arriesga uno hasta la salud. Gobernar no es para disfrutar de mieles y privilegios. Gobernar es entregarse. ¿Se entregó usted don Arturo con pasión a Tabasco?

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Echar un ojo a los números de su sexenio señor gobernador, es practicar el derecho a la tristeza. No cabe duda que fueron seis años perdidos.
 
Mire usted gobernador, según el instituto que mide las estadísticas en este país, el INEGI, del primer trimestre de 2013 al segundo trimestre de 2018, el desempleo en Tabasco creció un 17.77 por ciento, ¿qué hizo su gobierno para revertir estos números además de esas ferias de empleo y programas agro forestales?
 
Es desastroso saber que en los últimos 12 años la tasa de tabasqueños parados pasó de 37,361 personas a ¡74 mil 674 desempleados! y que en su sexenio empeoró. ¿Sabe usted que su gobierno será recordado porque en el cuarto trimestre del 2016 se tuvo el récord histórico de 77 mil 948 personas sin trabajo? Falló el desarrollo económico, tuvo usted, primero un secretario que fue un fraude, y después otro que es una burla y que además está acusado de corrupción.
 
Escribo señor gobernador, responsablemente, sabedor de que usted respeta la crítica seria. Por eso le expongo que usted que es economista sabe bien que, aún con la calamidad que resultó el gobierno de Granier (con tres inundaciones), le entregó a usted un estado produciendo 564 mil millones de pesos en bienes y servicios, y que en su administración, al último reporte público, ese Producto Interno Bruto cayó a 526 mil millones de pesos.
 
Nos pateó el petróleo, sin duda, ¿y qué hizo su gobierno? Esperar parsimoniosamente a que nos rescatara Enrique Peña Nieto. Ese señor sólo lo engañó a usted, le trajo programas de “rescate” que resultaron un fiasco. De nada le sirvió plegarse a él, cuadrarse a sus designios. Fue usted demasiado políticamente correcto a mi parecer. ¿Y sus relaciones en el gobierno federal de qué sirvieron?
 
Pero mire don Arturo, tengo muy claro que no todo es responsabilidad de estos seis años de su gobierno, a Tabasco desde hace ya más de 18 años se le ha considerado un barril sin fondo, un estado al que se le entregan miles de millones de pesos y que no le aporta siquiera un punto porcentual a la economía nacional.
 
Esos tecnócratas del centro del país ven a Tabasco como un mal negocio, y cómo no, si las tasas de crecimiento durante este sexenio rondaron en -9.3% en el primer trimestre del 2017 y en -6.8% en el segundo trimestre de este año. Fuimos un mal negocio para la Federación don Arturo, unos mantenidos para ellos, y con el petróleo por los suelos peor aún.
 
¿Y qué pasó con la obra don Arturo Núñez? Sólo un mercado público nos va a dejar. Quizá por eso los constructores están tan enojados con usted, y cómo no, mire señor gobernador, cuando usted llegó, el valor de la obra pública en Tabasco rondaba los 14 mil 427 millones 338 mil pesos y durante todo su sexenio se derrumbó hasta caer en 3 mil 22 millones con 58 pesos, osea que también se desplomó la construcción y con ello el empleo y todo lo que conlleva.
 
Habrá escuchado usted don Arturo, tan bueno que es con el humor, aquel chiste que dice: “me han parecido como veinte minutos… bajo el agua”, pues con usted me ha pasado que, aunque transcurrieron seis años de su gobierno, me parecieron como 12. Sin duda seis años perdidos, así lo dicen los números.

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Finalmente don Arturo quiero decirle que el próximo 11 de noviembre (de mañana en ocho días) voy a escuchar con atención y por última vez su Informe de Gobierno. Le confieso que en él no me gustaría que pusiera usted palabras como “dejamos al estado por el camino correcto”, “logramos avanzar…”, y todas esas que todos sabemos que no son del todo ciertas.

 
¿Qué se le puede reconocer a usted don Arturo? ¿Cuál será su legado tangible? Increíblemente fue usted el gobernador que más apoyó a la cultura en infraestructura, en justicia al equilibrio tengo que reconocer que ningún gobernador había destinado más de 220 millones de pesos en remodelar inmuebles destinados al esparcimiento y la enseñanza.
 
Fueron 16 los museos, biblioteca y casas de cultura que fueron tocados gracias a la sensibilidad que tuvo usted al entender la importancia de que este patrimonio de todos siga vigente. Le aplaudo con sinceridad los 22 millones de pesos que se usaron para rehabilitar el Parque Museo de La Venta; igual los 3.5 millones al teatro Esperanza Iris; los 12 millones de pesos al Centro de Estudios e Investigación de las Bellas Artes (CEIBA).
 
Quiero decirle que tuve la oportunidad de recorrer la Zona CICOM y quedé agradecido como ciudadano de ver recuperadas las instalaciones a las que su gobierno le destinó más de 23 millones de pesos; igual compré algunos libros y disfruté de la librería del Fondo de Cultura Económica que se rehabilitó con 12 millones de pesos.
 
Quizá las rehabilitaciones más ambiciosas y completas son la del Museo de Historia Natural (a un lado de La Venta), prácticamente es un inmueble nuevo al que usted le dispuso casi 33 millones de pesos; es una lástima don Arturo que el Planetario Tabasco 2000 no haya podido abrir todavía, sé que también tuvo un remozamiento muy completo de 42 millones de pesos.
 
Igual, don Arturo, estoy bien enterado que aprovechó de manera muy favorable el programa federal llamado “Escuelas al 100” y que logró el remozamiento de 4,800 instituciones educativas en el estado. Qué bueno, ahí hay un granito de arena importante, señor gobernador.
 
También tengo entero conocimiento que gracias a su voluntad se logró impulsar las leyes complementarias que permitieron la implementación en el estado de seis importantes leyes federales, las cuales al ser aprobadas por el Congreso Local pusieron al estado en sintonía con la República.
 
Entre esas leyes destacan la Ley General de Víctimas; la Ley General de Protección de Datos Personales en Posesión de Sujetos Obligados; la Ley General de Transparencia y Acceso a la información; la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y con el Código Penal Federal.
 
También entró en funciones la Ley General de Responsabilidades Administrativas y el Sistema Nacional Anticorrupción que está a cargo de la Fiscalía General del Estado. Y además la Reforma Electoral que permitió en este proceso las candidaturas comunes, la reelección de alcaldes y presidentes municipales.
 
Me despido de usted señor gobernador, don Arturo Núñez Jiménez, esperando no caer ni en el embeleso ni en el desagrado de sus querencias, esta carta ha buscado señalarle sus errores sin dejar fuera sus aciertos.
 
Tanto se esforzó, tanto luchó para ser gobernador del estado, para que al final en el papel, el mandatario de Tabasco de 2013 a 2018 fuera usted don Arturo, pero en los hechos, en la realidad, pareciera que no tuvimos gobernador.
 
 
 
 
UN ADAGIO: “No hagas muchas promesas; y si las hicieres, procura que sean buenas, y, sobre todo, que se cumplan.” / CARTA DEL QUIJOTE A GOBERNANTES


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