EL TABASQUEÑO

Tabasco y sus alcaldías fallidas


Héctor Tapia

Si acaso hubiera verdaderamente una 'cuarta transformación' a como lo ha prometido el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), no tengo dudas de que ésta debería iniciar por las alcaldías de todo el país, convertidas en la actualidad en entes públicos fallidos, destinados al fracaso, usados como trampolines políticos y, en muchos de los casos, saqueados. La figura de los ayuntamientos, desde su creación en 1519 con la corona española y hasta su delimitación en 1928 como órganos administrativos de los municipios en México, no han desarrollado -en la gran mayoría de los casos- instituciones maduras, fuertes, profesionalizadas, que promuevan el desarrollo urbano de sus ciudades, ni el social y económico de sus comunas.

Los ayuntamientos son los grandes abandonados en la estructura del federalismo, un ejemplo es Tabasco, donde pese a gobernar a prácticamente el 80 por ciento de la población, (descartando el Centro que casi siempre termina cubierto por el gobierno estatal), administran únicamente el cuatro por ciento de los recursos federales, mientras las gubernaturas absorben un 19 por ciento y el 77 por ciento restante es manejado por la Federación.

Una verdadera transformación debería someter a debate el tema del federalismo, repensar el artículo 115 constitucional que delimita las funciones de las alcaldías, hoy reducidas a la recolección de basura, alumbrado público, drenaje y en algunos casos el agua potable y la seguridad pública.

Considerando que el territorio que gobiernan los ayuntamientos es la división geográfica, administrativa y política más pequeña -el primer contacto con el pueblo- y que además están representados por líderes electos democráticamente, se deberían ampliar sus facultades para la recaudación de recursos propios, los cuales hoy en día limitan sus ingresos a predial, agua (en algunos casos), construcción y alineamiento, haciéndolos totalmente dependientes del presupuesto federal.

También es urgente buscar mecanismos para profesionalizar la gestión municipal, para ello considero que es importante una reforma seria, no ocurrencias como la recién anunciada por Morena en el Congreso Local, que pretende disminuir el número de regidores, ante una falsa austeridad que vulnera contrapesos políticos. E incluso, no está claro quién administrará los "ahorros" de ese recorte: ¿serán regresados a los ayuntamientos para que puedan ejercer mayores recursos o serán descontados de sus presupuestos como le sucederá al Poder Legislativo?

Es importante que a cambios como el de la reelección de alcaldes (febrero de 2014), le sigan otros como la ampliación de la gestión de tres a cuatro años (como Coahuila y Veracruz), a fin de que las autoridades municipales puedan planear un mediano desarrollo, partiendo de la idea de que en tres años no es posible generar soluciones de largo plazo, lo que además evitaría que sus funcionarios, ante el corto tiempo, se distraigan pensando hacia dónde dar el siguiente brinco político.

Hay que reconocer que son las alcaldías las que realizan la gestión más directa con la sociedad y eso debe ser aprovechado, por eso es urgente modernizar sus estructuras, tabular sueldos competitivos, profesionalizar a sus funcionarios y mejorar los sistemas de rendición de cuentas y control a fin de evitar los altos niveles de corrupción que las envuelven en la actualidad.

A los ayuntamientos habría que sumarlos a un plan estratégico de desarrollo, como es la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, adoptada por la Asamblea General de la ONU, la cual incluye 17 objetivos muy sustantivos en combate a la pobreza y el crecimiento de los pueblos, esto ayudaría a que exista una continuidad y que no cada gobierno inicie su administración desde cero.

Es necesario abrir una discusión seria sobre el modelo de los municipios -distritos, comunas o cantones, como son nombrados a lo largo de Latinoamérica-, un debate que no se ha dado desde 1933, cuando el entonces recién fundado Partido Nacional Revolucionario (hoy PRI), decidió coartar la reelección de alcaldes y legisladores, modificando el Artículo 59 constitucional, marcando un rezago de 80 años, que de no haber existido, pudo ayudar a la profesionalización de carreras legislativas y a la maduración de las alcaldías como instituciones, al permitir la extensión del mandato.

Según el ensayo "La reelección en México: antecedentes y retos de la reforma electoral de 2013", publicado en 2014 por la Revista Mexicana de Derecho Electoral de la UNAM (puede ser consultado aquí: https://goo.gl/eCCckK), la motivación más grande para prohibir la reelección era consolidar el poder del PNR a escala nacional y debilitar a los cacicazgos locales que financiaban la reelección de diputados y alcaldes afines a sus intereses, cortándoles influencia política a nivel local y fortaleciéndola a nivel presidencial.

¿Está agotado el modelo de municipio en su estado actual? ¿Son gobiernos fallidos las principales instituciones de acercamiento entre gobierno y gobernados? ¿Se deberá pensar en estructuras regionales con mayores capacidades ante los nuevos retos?

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Un ex alcalde me narra orgulloso su experiencia al frente de un municipio hace 15 años. Me habla de los apoyos a adultos mayores, a madres solteras; de la compra de medicamentos que entregó gratuitamente durante los tres años de su administración.


-Cuando venía Navidad o el Día del Niño ningún pequeño se quedaba sin su juguete, -agrega, comprábamos como 30 mil, preguntábamos en todas las escuelas cuántos niños de hasta 12 años tenían, para que todos alcanzaran uno.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), considera que el desarrollo de las personas debe ser evaluado primordialmente en tres variables: que disfruten de una vida prolongada y saludable; que puedan adquirir conocimientos y que puedan lograr un nivel de vida digno.

De acuerdo al Índice de Desarrollo Humano (IDH) del PNUD, Tabasco y Yucatán se encuentran en un nivel medio de desarrollo de la región; son Campeche y Quintana Roo los que en 2015 mostraron un progreso alto.

El primer lugar del IDH lo ocupa la Ciudad de México, y según el PNUD, a los municipios de Tabasco les costaría 25 años (hasta el 2043) alcanzar los niveles de desarrollo que tenía en 2015 la capital del país.

Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), aunque Tabasco reporta una disminución del 20% de su población en pobreza, tiene municipios como Jonuta, donde el 69 por ciento de los habitantes viven en la miseria o Tenosique, donde los índices de pobreza extrema crecieron de 11.8 en 2010 a 12.2 en 2015, pueblos donde los programas sociales federales y estatales han fracasado y donde la coadyuvancia de los municipios, regalando juguetes o facilitando medicinas sirven de muy poco.

Creo entender que a lo largo del tiempo, los alcaldes en turno han perdido la brújula, que han aumentado la distribución de dádivas, -como ese alcalde con el que platiqué-, fallando en lo básico o en las áreas apremiantes como la violencia, y aumentando programas para regalar uniformes, mochilas, útiles escolares, zapatos, haciendo a un lado acciones reales de mejoramiento.

Claro, la entrega de dádivas permite votos, sobretodo para aquellos que aspiran pasar de alcaldes a diputados o que buscan una reelección fácil.

Oiga, -le pregunto al ex alcalde-, a 14 años de que usted gobernó, ¿qué ha cambiado en su municipio? ¿Está mejor hoy?

-No, pues está peor, hoy el municipio tiene las calles despedazadas, le falta agua potable, está en abandono…

Un completo fracaso, y así llevamos fácil 100 años.

 

 

UN ADAGIO: “Un buen gobierno es como una buena digestión; mientras funciona casi no la percibimos”. / ERSKINE CALDWELL



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