Altavoz

Justicia al pueblo o infierno al gobierno


Fabiola Xicoténcatl

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Cuando la política se divorcia de la moral y desecha a la ética como eje rector en el ejercicio del poder, reina el caos, viene la desgracia, priva la corrupción y el conflicto. Las consecuencias las paga el pueblo. La gente es quien que sufre las secuelas de tan nefanda actuación.

Según la teoría de Aristóteles "la política no se trata del simple vivir, sino del vivir bien". Por eso gobierno que no procura el bienestar social, que no hace feliz a su pueblo, sirve para "maldita sea la cosa".

¿Desde cuándo los tabasqueños no sonríen, desde cuándo no hay alegría ni felicidad en el pueblo? Tabasco es un estado sui generis, es un semillero de políticos pero también la tumba de muchísimos que en el ejercicio del poder se envilecen. La teoría del gen suicida parece más sólida en este momento.

En la década de 1930 el presidente Lázaro Cárdenas llamó a Tabasco "el Laboratorio de la Revolución" por el trabajo de Tomás Garrido en el ámbito ganadero y agrícola, y sus logros en el sector educativo (escuelas racionalistas), su lucha contra el alcoholismo y su actividad anticlerical que luego pervirtió ante los abusos desmedidos, que fue la tumba de la carrera del 'Hombre del Sureste'.

En Tabasco el verde es tan intenso que te convierte la sangre en savia. Trasciendes o te entierras. Sucumbes a la intensidad de la manigua o te devora el espíritu de Canaima.

Lo vimos con Tomás Garrido, con Carlos A. Madrazo, con Manuel Mora, con Salvador Neme, con Manuel Gurría, con Roberto Madrazo, con Granier y con toda una camada de políticos donde resaltaron Nicolás Reynés, Juan José Rodríguez Prats, Humberto Hernández Haddad, Humberto Mayans y Carlos Salomón Cámara, que se quedaron en el intento. Figurones políticos a nivel nacional donde deslumbraron, pero que se apagaron en Tabasco.

Cuando faltan apenas 70 días para que concluya este sexenio, parece que la maldición de la manigua y el espíritu de Canaima devoró una brillante carrera que no aguantó la prueba del "ácido" de los seis años.

OFF RECORD: El próximo secretario de Salud tiene en sus manos uno de los dos retos más importantes de la nueva administración: sacar de la agonía a los hospitales. Están en terapia intensiva y tiene que hacerlos que despierten, darles oxígeno, respiración artificial o shock eléctrico para que revivan. Ardua labor de dos de los candidatos más fuertes, el doctor Manuel Pérez Lanz, un exitoso anestesiólogo que ha hecho talacha en Morena, muy cercano a Adán Augusto, o el doctor César Antonio Medina Reynés, muy cercano a AMLO.



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