Altavoz

¡Devuélvanos a nuestra Villahermosa!


Fabiola Xicoténcatl

La corrupción se engulló a Villahermosa. La desmedida voracidad, mediocridad y ambición por el dinero ajeno de los últimos cuatro presidentes municipales tienen a la capital de Tabasco sumida en el más infame de los abandonos. Vaya, ni después de la inundación del año 2007 Villahermosa estuvo tan desastrosa, destartalada, horrenda, desvencijada.

Por donde quiera que camine es desgracia total. Las calles desoladas, tristes, hechas pedazo. Y ni hablar del centro histórico, que es una especie de fosa séptica con las calles llenas de basura, alcantarillas y drenaje abierto, con las aguas negras derramándose por doquier y "perfumando" toda la Zona Luz.

Ya desaparecieron las banquetas, los semáforos se caen a pedazos, -algunos están sostenidos con alambre recocido-, la nomenclatura ya no existe (es una odisea dar con el nombre y número de alguna calle), las fugas de agua al por mayor, los drenajes rebosados de aguas negras que chorrea por calles y calles, y si de milagro hay cestos de basura empotrados estos están repletos de puerqueza y media, sin que no haya alguien que la esté retirando periódicamente.

Ahora los fritangueros, los taxistas, los combieros, los ambulantes, los vecinos que ponen objetos en medio de la calle para apartar lugar y los conductores abusivos que pululan ante la falta de vigilancia de agentes de Tránsito, son los amos y señores de Villahermosa. Por eso, ir al centro de la ciudad es una verdadera pesadilla: si no te acuchilla un asaltante, te quiebras la pierna en una alcantarilla rota, te atropella un combiero o te aplasta un taxista gandalla. Y no se le ocurra salir a pasear de noche, porque es lo más parecido al infierno; calles oscuras donde reinan los asaltantes, que si te quitan el celular o la bolsa, o te navajean, y borrachos agrediendo y ofendiendo a las muchachas y señoras, que salen hasta las manitas, eso sí, del cúmulo de cantinas y bares que hay.

Con bombos y platillos el Ayuntamiento anunció el cambio de luminarias, y en efecto ya las están sustituyendo, pero quitan las que estaban en buen estado y ponen las leds que alumbran peor que un cucayo, en lugar de colocarlas en las zonas donde reinaba la oscuridad y que siguen igual, como boca de lobo, como el periférico 'Carlos Pellicer' que es una hazaña circular de noche en la más completa negrura; no sabes dónde termina la calle y dónde empieza la banqueta. ¡Por favor, que alguien haga algo por nuestra ciudad!



Columnas anteriores