Vientos Esotéricos

Mundo angélico la luz del universo


Gaby del Valle

En tres jerarquías celestes, subdivididas a su vez, en tres coros cada una. Se distinguen así los nueve coros angélicos siguientes, ordenados de mayor a menor perfección: Serafines, Querubines, Tronos, Dominaciones, Virtudes, Potestades, Principados, Arcángeles y Ángeles.
 
En la primera jerarquía angélica se ubican los espíritus que contemplan directamente en Dios, de manera perfecta, el orden de la divina providencia. 
 
Las más elevadas entre estas criaturas privilegiadas son llamadas Serafines, nombre que señala el incendio de amor que en ellos suscita la contemplación de la Bondad divina en la que ven, con luminosa claridad, la razón última del obrar providencial de Dios. 
 
Los siguientes, en un orden descendiente de perfección son conocidos como Querubines. Este nombre significa plenitud de ciencia y es dado a estos ángeles porque beben las razones del plan providencial de Dios directamente de la fuente del divino saber. 
 
Cierran esta jerarquía los Tronos que contemplan los juicios divinos en sí mismos. Los espíritus de la segunda jerarquía angélica, aun contemplando a Dios directamente, a causa, precisamente, de su menor perfección.
 
PLEGARIA ANGÉLICA
 
Ángel Santo, amado de Dios, que después de haberme tomado, por disposición divina, bajo tu bienaventurada guarda, jamás cesas de defenderme, de iluminarme y de dirigirme: yo te venero como a protector, te amo como a custodio; me someto a tu dirección y me entrego todo a ti, para ser gobernado por ti. Te ruego, por lo tanto, y por amor a Jesucristo te suplico, que cuando sea ingrato para ti y obstinadamente sordo a tus inspiraciones, no quieras, a pesar de esto, abandonarme; antes al contrario, ponme pronto en el recto camino, si me he desviado de él; enséñame, si soy ignorante; levántame, si he caído; sosténme, si estoy en peligro y condúceme al cielo para poseer en él una felicidad eterna. Amén.
 
ANGELORUM
Una de las principales actividades que los ángeles ejercen sobre las criaturas intelectuales es la manifestación de la verdad por ellos conocida. Este particular influjo recibe el nombre de iluminación a causa de su semejanza analógica con la acción de la luz física sobre el acto de visió.


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