Altavoz

Temporada de canallas


Fabiola Xicoténcatl

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Lo devora todo. Así sean las figuras más prominentes, encumbradas, cultas, de bagaje intelectual enorme, gigantesco, de resonancia nacional e internacional, con la mejor currícula o la hoja de servicio más extensa e intensa. El trópico lo engulle todo, lo cercena, lo asfixia todo. El pantano, ese espíritu de Canaima es peor que el ácido, la lava o el fuego intenso. Nada deja vivo a su paso.

Así sucedió con Tomás Garrido Canabal; Carlos A. Madrazo Becerra; Nicolás Reynés Berezaluce; Humberto Hernández Haddad, Salvador Neme Castillo, Humberto Mayans Canabal, Juan José Rodríguez Prats, Héctor Argüello López, y por poco se devora a Andrés Manuel López Obrador. Con Arturo Núñez Jiménez quedan tres meses para saber el resultado final. A lo lejos y cerca Tabasco parece zona de desastre. A AMLO lo salvó su carácter férreo, su terquedad, esa fe inquebrantable que nunca lo abandonó, y sobre todo su amor hacia los pobres.

Abónele su desprecio hacia el dinero, hacia la riqueza malhabida, a la vida disoluta y regalada, y el derroche.

López Obrador se trazó desde Tabasco una meta que inició en los camellones chontales de Nacajuca, su amor hacia los pobres, su espíritu de servicio por los más humildes y desheredados de la Tierra lo hacía inmune a los ataques. Con él se rompió la maldición. El golpeteo surtió el efecto bumerang.

De ese amor recíproco con el pueblo se retroalimentaba Obrador, y nunca sucumbió a la molicie. A los demás se los tragó el tintineo de las monedas, el dispendio, la irresponsabilidad y la corrupción en los grados más exacerbados jamás vistos.

A finales de los años 80's, el entonces Gobernador de Tabasco, Lic. Salvador Neme Castillo, acuñó una frase lapidaria que quedó grabada para la posteridad: "Los tabasqueños nos conocemos por nuestros nombres y nuestros apodos; entre nosotros no podemos disimular ni una discreta pobreza ni una inmensa riqueza, como tampoco la forma en que arribamos a alguna de estas situaciones".

La frase del popular Chavo Neme está muy ad hoc con nuestros tiempos, los tiempos nefandos de Tabasco, donde empezamos a ver a los nuevos ricos. Como la pus, empiezan a brotar.

Esta clase dominante que al amparo del poder cometieron todo tipo de abuso, a esa a la que el voto masivo del uno de julio le dijo ¡adiós! y los sepultó en el basurero de la historia.



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