Altavoz

Villahermosa y la maldición gitana


Fabiola Xicoténcatl

Desde hace años Villahermosa se convirtió en la ciudad más fea del país, no sólo por su destartalada infraestructura; la irresponsable falta de servicios; la carencia de agua potable en todas las colonias, el líquido vital para cualquier ser humano, que a pesar de tener dos de los ríos más caudalosos del país a la mano, no se ve y la galopante inseguridad que no da tregua y nos tiene con el Jesús en la boca a todos.
 
No sólo por estos “atributos” la capital es la peor de todo México, sino por abandono que asfixia a quienes tenemos necesidad de transitar a diario por sus calles que se parecen más a los caminos de terracería de los años 60 y 70, con sus espantosos y peligrosos baches y hoyancos, que a las avenidas de una ciudad moderna del siglo XXI.
 
Villahermosa es el paraíso de la anarquía vial donde choferes de taxis, combis, minibuses, autobuses, repartidores de agua purificada, conductores de camiones de la Coca-Cola, vendedores de gas, entregadores de pizzas, vendedores de tacos con asador y anafre, vende helados, tepacheros, pozoleros y conductores de todo calibre, hacen lo que se les da la gana.
 
Se paran en doble y triple fila, se estacionan en las rayas amarillas o blancas para ganarle el paso en el arranque a sus demás compañeros, en forma cínica se meten en sentido contrario en cualquier calle, descaradamente se pasan el alto en donde hay semáforos, porque éstos además desvencijados, destartalados y cancerosos, yacen cachurecos, de lado, apagados o sostenidos con alambre oxidado.
 
¿Y dígame cuando encuentra usted un agente de Tránsito en el día, en este mar de abusos y anarquía? ¡Nunca!
 
Es como si una maldición hubiese caído sobre nuestra ciudad.
 
Y si hablamos de los municipios, eleva el desorden a la novena potencia. El caso más emblemático donde la Junta Estatal de Caminos y la SOTOP se volaron la barda, es el de la carretera La Isla-Paraíso. La otrora autopista que construyó Manuel Andrade, prácticamente desapareció. Increíble que estén mejor los caminos vecinales de las rancherías y ejidos, que la otrora carretera que es vía principal de turismo hacia la Ruta del Cacao, a la Zona Arqueológica de Comalcalco y al corredor gastronómico Paraíso-Puerto Ceiba-El Bellote.
 
¿Será que a estos infames funcionarios y al director de Turismo no les da vergüenza cuando, como ave de mal agüero, promociona estas desgracias? ¡Que alguien nos ayude, por favor!

 



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