Altavoz

La tristeza de Tabasco


Fabiola Xicoténcatl

Alguien nos ha robado la alegría en Tabasco. El pueblo está triste, ya no hay fiestas en las casas, la gente ya no sonríe, no saluda, ya no da los buenos días, ya nadie es amable, nadie ayuda a los desvalidos, las mujeres son violentadas en cada esquina, ya no se las trata con amabilidad y cortesía ni en la casa ni en ningún lugar, todo lo contrario.

Las cifras de muertas, violadas y desaparecidas son espeluznantes. Las cifras de agresión en el hogar hacia las hijas y esposa aumentan a cada rato. Da pavor leer la crónica de los crímenes más aberrantes. Los asesinos y agresores son cada día más despiadados y crueles. ¿Qué le ha sucedido a nuestro querido Tabasco?

Es lastimoso que ya la gente no camine por la ciudad sin el temor de ser asaltada, navajeada o acuchillada si bien te va. O que te peguen un "levantón" para pedir rescate, y que te devuelvan a tu familiar en cachitos o que nunca lo vuelvas a ver. Ya no hay tertulias los fines de semana porque ya ni parques hay en Villahermosa. Esos lugares se han convertido, algunos en cantinas, otros en mercados de fritangas, con olores repugnantes y nauseabundos que te invitan a nunca más poner un pie por ahí.

En otros años era una delicia salir a caminar por las tardes y escuchar a las marimbas, a la banda de música del estado, a los tamborileros. En algunos con tocadas de rock para los chavos, y en otros música disco donde te entretenías sanamente. La convivencia familiar y con amigos era común, tanto en Villahermosa como en los demás municipios. Hoy todo eso quedó en el pasado, en la historia. Pero la desgracia no es sólo en la capital, la Villahermosa que cada día se niega a parecerse a su nombre. Los gobernantes de la ciudad se han preocupado más por la foto y hacer campaña, que por poner al día nuestra capital, que es una de las más abandonadas y feas que se puedan ver a lo largo y ancho de todo el país. La realidad de los municipios es peor que la de Villahermosa. Los alcaldes se ha descarado de una forma tal que da pavor escuchar su cinismo.

Cuando la ética se aleja de la política sobreviene el caos, la desgracia y el desastre. La tragedia que vive el Sector Salud en Tabasco es el resultado de este divorcio. Los secretarios del ramo se han dedicado a saquear. El grupo con el que despachan se asemeja más a un cartel que a una Secretaría. Alguien debe de pagar por esta tristeza. Pobre de mi Tabasco. Pobre de mi Villahermosa.



Columnas anteriores