Altavoz

La agonía del edén


Fabiola Xicoténcatl

Algo está sucediendo en Tabasco que a diario nos amanecemos con una desgracia. Carreteras cerradas, calles bloqueadas, un puente en reparación que se desploma, hospitales en agonía, el ecocidio de los Bitzales que se ha agudizado, porque ahí algo está podrido, y no sólo ha originado la cruel mortandad de los manatíes sino que, a velocidad vertiginosa, ha saltado a los humanos.

Y no contemos los asesinatos, ejecuciones, robos, asaltos, secuestros, violaciones y múltiples lindezas que parecen ya ser el pan de cada día, aunado al valemadrismo de los alcaldes que parecen caciques hambrientos a dos meses de dejar el poder. Es tanto el desgobierno y el descontrol que priva en las alcaldías, que el famoso "Año de Hidalgo" se queda corto.

Pero lo más grave es que la mayoría de esas autoridades son de extracción perredista, el otrora partido de oposición que pregonaba "Democracia ya, patria para todos". 'Desgracia ya, Patria para todos…sus familiares', sería el nuevo slogan de este desvencijado partido en peligro de extinción.

Dense una vuelta por los municipios, ya verán que la realidad supera con creces a la ficción.

No se recuerda panorama semejante en Tabasco, sólo se acerca a la tragedia que ocasionó la gran inundación de 2007. De ese tamaño es la desesperanza y la incertidumbre en el otrora edén del sureste.

Expertos y analistas aseguran que lo que viene será peor. Conforme se acerque la fecha del relevo gubernamental la crisis se irá agudizando. La gran interrogante, el gran temor, y terror que priva en los pasillos de las 17 presidencias municipales y en las oficinas gubernamentales es si habrá presupuesto para el pago de aguinaldos. Esa interrogante es como el gran fantasma que ronda en Tabasco, donde ni para la nómina hay. Maestros, burócratas y toda la clase trabajadora está a la expectativa de lo que vaya a suceder con este pago que con ansias esperan todo el año. Por eso el tabasqueño perdió la alegría. El paisano ya no ríe, ya no vacila, ya no piropea, ya no bromea, ya no canta. En la calle sólo se ven rostros de dolor, de amargura, de indignación, de coraje. Un sálvese quien pueda. La última esperanza del tabasqueño se centra en la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia el uno de diciembre, y la asunción de Adán Augusto López a la Gubernatura de Tabasco, el 31 de diciembre.



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