EL TABASQUEÑO

El extravío de Núñez ante la inseguridad


Héctor Tapia

La probada experiencia de Arturo Núñez Jiménez en la "academia" de las altas secretarías federales, no le sirvió para entender que el combate a la inseguridad en Tabasco debía ser la principal estrategia de su gobierno, y que él personalmente tenía que estar a la cabeza para que rindiera resultados.

Núñez se extravió y perdió tiempo, creyendo que generales como Audomaro Martínez Zapata o Sergio Luis Martínez, resolverían en base a su capacidad castrense los índices de violencia; no supo que la colocación de militares no era la solución -fueron una moda impuesta por gobiernos panistas-, y que a la cabeza en la Secretaría de Seguridad Pública se requería de un experto en el nuevo Sistema de Justicia Penal.

El 21 de diciembre de 2016 el gobernador cesó al tercer titular de Seguridad de su Gobierno (uno por año): el ex comisionado Miguel Angel Matamoros, un viejo elemento formado en las filas de la Policía Federal, hombre con poca preparación que duró en el encargo cuatro meses, y al que pronto le brotaron denuncias por corrupción (utilizaba a mandos para obligar a los policías a ordeñar miles de litros de combustible a las patrullas).

Ese mismo día Núñez le tomó posesión en el salón de gobernadores a Jorge Aguirre Carbajal como titular de la Secretaría de Seguridad Pública. La búsqueda del gobernador de un equipo que pudiera dar resultados en seguridad le había llevado cuatro años. Mientras eso ocurría, cuatro delitos azotaron duro a Tabasco y dispararon la percepción de inseguridad: Secuestro, robo de autos y extorsión ocuparon cada uno el tercer lugar nacional en la Tasa / Por 100 mil habitantes, mientras que la de homicidios aunque también se disparó, se colocó en lugar 19 (T/100 mil Hab.) por el baño de sangre que golpea al país.
 

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Al extravío para hallar la contención de delitos, también contribuyeron cuatro elementos claves externos vinculados con la Federación:

1. Una Secretaría de Gobernación al mando de la seguridad pública, cuyo titular (Osorio Chong) operó más pensando en su fallida candidatura presidencial que en el diseño de políticas públicas contra la inseguridad, ésto derivó que los apoyos se otorgaran a Tabasco según conveniencia política y no según necesidades;

2. La Gendarmería en Tabasco no cumplió su objetivo principal: brindarle seguridad a unidades de negocios (tiendas, restaurantes, comercios), pero su estancia en el estado representó un gasto millonario en hospedaje, alimentación y combustible;

3. El desgaste del Ejército en las calles por sus abusos constantes en operativos, provocó un repliegue de los militares y navales (una forma callada de protesta para exigir cambios a la Ley de Seguridad) y ésto repercutió muchas veces en su participación dentro de la FRIM;

4. El Gobierno Federal desmanteló totalmente la seguridad en la frontera sur, (incluso se habla de que el INM opera con el mínimo de personal) permitiendo la entrada de drogas, armas y la migración de delincuencia, empeorando la situación de seguridad. En concreto, el Gobierno de Enrique Peña Nieto no sólo no ayudó sino que algunas de sus acciones contribuyeron al empeoramiento de la inseguridad.
 

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Dos estrategias contra la inseguridad fueron lanzadas por el gobierno de Arturo Núñez, la primera fue Ciudadanos Vigilantes (presentada el 8 de mayo de 2015, por César Raúl Ojeda Zubieta, entonces secretario de Gobierno) y la segunda fue el Programa Integral de Seguridad Pública (anunciado el 22 de diciembre de 2016, por Gustavo Rosario Torres, como titular de Segotab), ambas adolecieron de algo primordial: Atención prioritaria y personalizada de los responsables, empezando por el propio Núñez Jiménez.

Con Ciudadanos Vigilantes se anunció la colocación de "más de 600 cámaras en 167 puntos estratégicos de la capital tabasqueña" para bajar la delincuencia. Hasta el día de hoy son un misterio para los propios funcionarios de las áreas de seguridad si en verdad está instalados ese número de equipos. Pero no se sabe, pues lamentablemente las reuniones del Grupo de Coordinación Local de Seguridad Pública que encabezaba el Gobernador no fueron prioridad, tuvieron objetivos muy dispersos y no hubo seguimiento a los proyectos prioritarios, incluso algunas de las estrategias ni siquiera se articularon para su implementación.

El Programa Integral de Seguridad Pública (último esfuerzo para pacificar a Tabasco) vino acompañado de un empréstito de 700 millones de pesos que sirvió para que la Secretaría de Seguridad Pública y la Fiscalía General del Estado fortalecieran su infraestructura y que actualizaran equipos y armamento. Por fin parecía que el extravío, la búsqueda de la fórmula para dar resultados contundentes en seguridad estaba resuelto. Capacidad probada con Fernando Valenzuela Pernas en la Fiscalía General del Estado; juventud y gran experiencia en el nuevo Sistema de Justicia Penal, con Jorge Alberto Aguirre Carvajal, pero nuevamente algo falló. El Gobernador descansó en Gustavo Rosario Torres la estrategia de seguridad y ésto generó inquietud, fricciones, molestias por los modos y las formas de operar. Hizo falta el Gobernador liderando al grupo, impidiendo las divisiones, sumando a la Fiscalía, hizo falta personalizarse más, jalarlos a todos, no permitir que egos o grillas desarticularan algo tan importante para los tabasqueños: La seguridad.
 

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Quiero aclarar que para escribir lo que escribo charlé por horas con varios de los involucrados en la seguridad de Tabasco, que pese a todo lo malo que aquí se pueda leer, mi percepción es de que hay avances importantes en seguridad, que finalmente el Gobernador tiene en Rosendo Gómez Piedra, Jorge Alberto Aguirre Carvajal y Fernando Valenzuela Pernas un equipo impecable, profesional, experimentado y lo más importante: Limpio de corrupción y de intereses oscuros vinculados con la delincuencia.

El gobierno no pudo revertir la inseguridad, pero deja bases, instituciones que pueden ser aprovechadas por el nuevo gobierno. ¿Qué errores no debe cometer Adán Augusto al llegar al gobierno? Uno: No debe entregar una estrategia tan importante como la de seguridad en terceras manos creyendo en que ellos lo resolverán sin su presencia permanente.

El gobierno de Adán tiene que partir de una realidad en Seguridad Pública: Falta infraestructura, lo que hoy se conoce como las instalaciones de SSP en Villahermosa son arcaicas, están totalmente rebasadas y no se acerca a lo que es una Policía moderna.

También el próximo gobierno habrá de invertir en Bases Regionales que atiendan de forma más inmediata a los municipios y rehabilitar por completo las casetas de vigilancia que deben no sólo estar pintadas sino contar con la comunicación y el personal.

Finalmente Adán tiene ante sí el reto más importante en SSP: Dignificar el salario de los policías y con ello dejar atrás el famoso 24 horas de trabajo por 48 horas de descanso. Claro que ésto deberá venir acompañado de una depuración de malos elementos y la implementación ideal: 12 horas de trabajo por 24 horas de descanso.
 

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Hace un mes mientras buscaba una sonata para piano de Beethoven que no recordaba (la No. 14, Claro de luna), escribí en Google "Adagio" y en vez de la pieza me regaló este significado: "Frase de origen culto repetida de forma invariable, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza". Me emocionó su significado y me motivó a escribir este espacio, pero esa banderilla puede seguir como una coletilla al final, ahora demos paso a El Tabasqueño, un nombre que nos representa a todos los que aquí nacimos o vivimos. El Tabasqueño es aquel joven que ha sacado dieces en el ciclo pasado, o aquel otro que juega en primera división, El Tabasqueño somos todos. El Tabasqueño también es Andrés Manuel López Obrador, el Presidente de México. Viva El Tabasqueño.



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