Altavoz

La tragedia de Los Bitzales


Fabiola Xicoténcatl

Mientras Macuspana atraviesa una de las peores tragedias ecológicas de que se tenga memoria por la mortandad de decenas de manatíes, los hermosos mamíferos acuáticos en peligro de extinción, su ladino y lunático alcalde todavía se dio el lujo de vacacionar en la Riviera Maya, derrochando a manos llenas, además de organizar una fiesta de grosero dispendio para villa Tepetitán, que tiene más que el oscuro propósito de zalamerear al Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, para ver si viene y lo legitima, antes de que los macuspanenses lo linchen.
Los tabasqueños que vacacionan en estas fechas por las paradisíacas playas de Quintana Roo, pudieron observar que el obsequioso edil tiraba el erario de los tumbapatos en las tiendas y restaurantes de Plaza La Isla, en Cancún, cuando la desgracia llamaba a la puertas en las villas, poblados y rancherías de su municipio.
 
Es un insulto a la inteligencia y para la población que José Eduardo Rovirosa haya contratado al grupo musical Los Ángeles Azules, que cobra millones de pesos por cada presentación, para realizar la feria de Tepetitán. Eso lo podría hacer pero si Tabasco y Macuspana estuvieran en bonanza y no estuvieran atravesando la peor tragedia de su historia. De ese tamaño es el insulto a los macuspanenses. Ojalá haya para pagar aguinaldos y las quincenas puntuales a los trabajadores del Ayuntamiento; ojalá y haya recursos para arreglar las bombas de las plantas de agua en las comunidades en emergencia. Ojalá haya para atender a los habitantes de los Bitzales.
 
Todo México y todo Tabasco saben que la mortandad de los manatíes en los Bitzales es por la fuga de hidrocarburos y la contaminación de los drenes, ríos, lagunas y esteros de esa zona que se ha extendido a lo largo de Macuspana, Centla y Jonuta.
 
Sólo las autoridades estatales, Pemex, la Sernapam, Profepa y la Semarnat son las que no conocen el origen del mal. Desde hace tres meses que inició la tragedia ambiental en la zona y le han practicado autopsias a los sirénidos, no hay manera de conocer de una voz oficial la verdad de esa desgracia. Lo grave de este asunto es que la enfermedad ya saltó de los manatíes a los humanos.
 
Son muchos casos que están documentados por organizaciones ambientalistas y defensoras de los derechos humanos. Ojalá no sea demasiado tarde para atender ese caos.

 



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