EL TABASQUEÑO

Lo peor… y lo mejor en el gabinete de Arturo Núñez


Héctor Tapia

El mayor talento de un líder que gobernará no está sólo en su inteligencia o en sus ideas, está en hallar y movilizar a las mejores mujeres y hombres que lo ayudarán a dar resultados.

En la realidad, la premisa de conformar un gabinete de expertos que ayude a cumplirle a Tabasco, -absurdamente-, pasa a un segundo plano una vez ganada una elección. Esta premisa es desplazada por otras: "Regresar favores", "acomodar amigos", en pocas palabras, "repartirse" el gobierno.

¿Cómo libró Arturo Núñez esa etapa inicial? ¿Qué resultados obtuvieron sus principales colaboradores? ¿Quiénes acertaron, quiénes fallaron? A la distancia de los cinco años y medios de gobierno, son mayoría en el gabinete los que no entendieron qué significó ser funcionario estatal.

El gobierno de Arturo Núñez tuvo tres criterios en la formación de su equipo: el de tipo partidista que fue el dominante en un inicio del sexenio, el de clan o grupo, que ocupó la segunda mitad de su sexenio, y el afectuoso o de agradecimiento.

Núñez arrancó con un fuerte cuadro 'andresmanuelista': Raúl Ojeda Zubieta en Gobierno, Rodolfo Lara en Educación y el general Audomaro Martínez en Seguridad, hombres a los que el gobernador respetó pero a los que no les brindó la confianza completa, los tres terminaron a mitad del camino fuera del gobierno.

Otros 'morenos' a los que hizo secretarios, (tal vez pensando en regresar favores a López Obrador), fue al doctor Ezequiel Toledo, hombre al que le explotó la crisis en Salud y a Mónica Fernández Balboa en SDS, quien tras ver el rompimiento de AMLO con Núñez, decidió poner distancia.

Ninguno de ellos brilló. Ojeda por ejemplo fue acusado (fuego amigo) de intrigar contra Núñez, Audomaro recibió permanente crítica mientras intentaba hacer algo en una SSP donde hasta los policías le perdieron el respeto.

La única pieza del gabinete inicial, reconocido como un experto, por su experiencia en SHCP, fue Víctor Manuel Lamoyi, alguien a quien el propio Núñez no conocía, un joven profesional que en tres años ayudó a regresar la confianza en que las finanzas de Tabasco estaban en buenas manos, tras el desastroso gobierno de Granier- Siz, lamentablemente a medio gobierno zarpó y hoy la credibilidad de las buenas finanzas se esta perdiendo.

Aunque la llegada de Pedro Jiménez León a Sedafop pudo considerarse como otro pago de favores, al paso de los años, este viejo político experimentado, entra en la lista de los pocos nombramientos que mostró efectividad, empujado por la crisis del petróleo que concentró en el campo los recursos y proyectos que aterrizaron.

En la segunda mitad del gobierno, Núñez Jiménez echó mano de su clan: el de los 'Pinosuaristas', ahí tomaron control del gobierno personajes como Agustín Silva, Rommel Cerna Leeder, Wilver Méndez, Francisco Peralta, Víctor Manuel López Cruz y Agapito Domínguez, algunos con alta eficacia, pero desperdiciados en su potencial, otros que usaron la oportunidad para traficar contratos como Leeder en Salud o entregar concesiones y hacer dinero explotando a Transportes como Silva, a quien además hay que sumarle la garrafal ineficiencia, quizá el peor secretario en la historia reciente de Tabasco, de ese tamaño.

Todo este clan de viejos "políticos generacionales" (quizá perteneciente a esa lista a la que Gaudiano prometía jubilar) recibieron la oportunidad de servir como un pago de aprecios del gobernador y cumplieron a secas, sin esfuerzos extraordinarios, co-gobernaron como un club de amigos a los que el "amigo más importante" le llegó por fin "su" tiempo y todos recibieron la oportunidad de disfrutar un pedacito del poder. Gobernaron a la antigua en un Tabasco que exigía fuerza, talento, ideas modernas.

En la lista de quienes pudieron dar más, pero fueron desaprovechados en el arranque y confinados al final en posiciones que los "apagaron" están José Antonio de la Vega, entre sus "logros" está la Ley de Transportes y el control del Congreso.

Dos figuras finales llamaron la atención todo el sexenio por su cercanía con el gobernador: la primera fue la maestra Martha Lilia López Aguilera, quien pecó de protagonismo (afectando al propio Núñez) y eso quizá no permita valorar correctamente en este momento su trabajo.

El segundo personaje que marcó este sexenio fue Amet Ramos Troconis, temido y odiado en el gabinete,"desapareció" de reflectores al asumir en la segunda mitad del gobierno la Secretaría de Finanzas, fue considerado siempre como el hombre más poderoso del gabinete.

Manejó con secretismos toda la segunda mitad de las finanzas públicas del estado y es señalado como causante de subejercicios y de ahorcar a secretarías. Sin duda fue la mano dura de Núñez en todo el sexenio.

"Dentro de lo previsible, lo posible", fue una frase recurrente de Arturo Núñez, ante los cuestionamientos a la falta de obras… y quizá ésta sea la que resuma el resultado del gabinete: Un grupo de predecibles que no logró más allá de lo posible.
 

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El verano transcurre con olas de calor que invitan a vacacionar, el gabinete de Adán tendrá que esperar otros tiempos, no el de los reporteros o de los medios, sino los tiempos del próximo gobernante, que ojalá fueran los tiempos que requiere Tabasco, tan falto de echar mano cuánto antes de sus problemas.


El gabinete debe ser la carta de presentación del gobernante ante sus gobernados, no algo que se anuncia en pleno año nuevo en la semiclandestinidad. ¿Tendrá Adán un verdadero gabinete de expertos o gobernará con los mismos de siempre que sólo han llegado a servirse? La Presidencia de AMLO es una gran oportunidad que no debe desperdiciarse con 'amiguismos'.
 

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Un Adagio: "Bendecido el que no espera nada porque nunca debería ser decepcionado". (Alexander Pope).



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