EL TABASQUEÑO

Ahora sí arranca la transición; GRT era un estorbo; engañó a 3 gobernadores


Héctor Tapia

Sus cejas grandes, oscuras y pobladas, contrastan con lo pequeño de sus ojos. Son ellas -las cejas- las que encuadran mejor su personalidad: un hombre de suma agudeza, pero rígido al trato, oscuro, con fama de estricto, pero rallando en la rudeza, rasgos que parecen encerrar mucho rencor.

Durante 30 años de vida pública, Gustavo Rosario Torres ha mostrado un carácter que le ha abierto caminos en la política, pero también le ha acarreado muchos enemigos.

A Rosario Torres, gobernadores le cumplieron caprichos, y él muchas veces les pagó con desplantes y corajinas, cuando se le han exigido resultados o algo no cumplió.

Roberto Madrazo lo nombró Secretario de Desarrollo Agropecuario, pero a Gustavo Rosario no le gustó. Una secretaría le parecía poco para alguien de su estatura, sobretodo para alguien que venía recomendado por José Córdoba Montoya.

Madrazo había logrado negociar bien con Salinas así que el 1 de enero de 1995, ya con un gabinete formado, quitó a Arturo Abreu -el padre- y operó con Pedro Jiménez León (quien se desempeñaba como líder del Congreso y bedel de Rosario Torres) para reformar la Ley Orgánica y fusionar dos secretarias para el recomendado del salinismo: Desarrollo Económico y Desarrollo Agropecuario.

Una 'súper secretaría', concesión pocas veces vista, pero en la que Gustavo Rosario se mantuvo sólo un año y diez meses, el tiempo que le llevó entrar en choque con el gobernador, no le aceptaba sugerencias.

A cada instrucción el entrecejo, los pequeños ojos rencorosos, el sentimiento de superioridad intelectual, el carácter… Y GRT abandonó la súper secretaría creada para él.


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Rosario Torres ha engañado a los gobernadores con los que ha trabajado, se ha vendido con ellos como el experto que fue fichado por el Presidente Salinas en 1993 como coordinador de Giras Presidenciales; pero en realidad ni a González Pedrero, ni Madrazo, ni a Granier o Núñez les dio nunca resultados, pese a las importantes encomiendas que le entregaron.

Gustavo Rosario se ha descrito como un político profesional, pero al menos a tres gobernadores (RMP, AGM y ANJ) les ha renunciado en medio de arrebatos, o por pleitos con otros funcionarios y siempre alegando problemas de dinero, o incluso retrasos en el pago de sus honorarios, como él mismo lo ventiló tras renunciar a la Procuraduría General de Justicia con Andrés Granier, a quien exhibió que le pagaba en dólares y le depositaba en cuentas bancarias en el extranjero.

Quizá lo "profesional" radica en lo bien que negocia sus honorarios.

En realidad GRT se ha ofrecido ante políticos con cierto poder y en problemas (abundan) como un estratega, como el hombre inteligente y experto en el que Salinas confió, aunque la realidad haya sido otra.

Rosario Torres llegó a la esfera de CSG, gracias a Patricio Chirinos Calero con quien trabó amistad siendo diputado federal en 1988-1991.

Fue Chirinos, quien como titular de la Sedue, lo nombra coordinador de delegados y a su salida rumbo a la gubernatura de Veracruz, lo recomienda a Salinas para que le coordine las giras presidenciales, cargo en el que dura sólo un año (1993 a 1994) y al que renuncia para acercarse a su verdadera ambición: ser gobernador de Tabasco.

Es así que busca una candidatura al Senado de la República, pero alguien que va en la misma dirección se le atraviesa y se la arrebata. Alguien que con el tiempo terminaría rivalizando y convirtiéndolo en su antítesis: Humberto Mayans Canabal.

No logró la Senaduría, y de premio de consuelo tuvo que aceptar una Subsecretaría Federal de Pesca. Siguió alimentándose el rencor: de nuevo las grandes cejas pobladas y los ojitos entrecerrados, afilados al mirar, como puntas de agujas.


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Entregar la estrategia de seguridad de Tabasco a Gustavo Rosario Torres fue un error del gobernador. Para darse cuenta, Núñez sólo tuvo que observar como cuando Rosario Torres ocupó la Procuraduría (del 2007 al 2008) se incubó en el estado la peor época de violencia, ejecuciones y robos.

El propio GRT lo declaró públicamente: él no buscó ni estaba conforme en ese lugar, pero terminó aceptando, luego de que una vez más su antítesis tomó sin problemas la poderosísima Secretaría de Gobierno, desde donde Humberto Mayans operó como un virtual vicegobernador de Tabasco, mientras él lidiaba el crimen, algo que no conoce.

Entonces el desastre de seguridad que deja GRT no debe tomarse (al menos no únicamente) como la principal causa de su salida del gobierno de Núñez, hay otra, más política, con una coyuntura histórica, pero que toma actualidad ante el triunfo de AMLO y Adán.

Núñez es cuidadoso de las formas, y sabe que con Gustavo Rosario Torres en la Secretaría de Gobierno no sería posible una transición política tersa, porque ni Adán Augusto, ni los líderes históricos olvidan los maltratos que GRT tuvo contra ellos.

Tampoco se olvida la rebelión que Rosario Torres encabezó siendo Presidente Municipal de Centro (1983-1985) y que logró levantar a los otros 16 ediles de Tabasco, pidiendo la cabeza del joven líder que encabezaba en esos años el PRI: Andrés Manuel López Obrador.

A GRT no le gustó que un dirigente partidista les vigilara a los alcaldes la aplicación de los programas sociales municipales y pidió la cabeza de López Obrador a Enrique González Pedrero. AMLO les dejó tirado el PRI a los alcaldes corruptos.

Hoy Núñez le imprime armonía a la entrega del poder al colocar en la Segotab a Rosendo Gómez Piedra, alguien mejor visto y respetado por el nuevo gobierno. En tanto Gustavo Rosario parece encaminarse al basurero de la historia, y aquél al que corrió del PRI es hoy el virtual Presidente de la República antagonista de su ex jefe, del que tanto presumió: Carlos Salinas.


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Un adagio: "Nuestras acciones hablan tanto de nosotros como nosotros sobre ellas".

(George Eliot).


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