Altavoz

No todo está podrido


Fabiola Xicoténcatl

La imagen de los tres jóvenes colgando de las ramas de un árbol en Arroyo Hondo, Macuspana, la mañana del pasado 24 de julio y el hallazgo el pasado sábado 28 de los cuerpecitos de dos niños: un bebé de apenas 12 meses de edad y una niña de 7 años, en la comunidad de Vernet, también en Macuspana, acribillados, es el reflejo de la descomposición social que priva a lo largo y ancho de todo el país, y que en Tabasco se ha recrudecido en los últimos años.

Ese retroceso, ese salto al pasado donde reinaba la barbarie y se hacía justicia por propia mano, es un espejo de que a pesar de los adelantos científicos y tecnológicos el hombre sigue en su estado primitivo. Por supuesto, es también el espejo de la enorme desintegración familiar, de los hogares rotos, de los matrimonios y las familias desechas, donde padre y madre han abandonado el rol de la autoridad de la casa, de los jefes de familia.

Con sus excepciones, ahí en el hogar es donde, uno, se fomentan los valores humanos, el respeto hacia los demás, el amor a la patria, el cariño y solidaridad hacia tus semejantes o, dos, de plano se incuba el origen del mal. El secreto está en el ejemplo que los padres den a los hijos, el cariño y la atención que les prestes a tus hijos.

Es aterradora la cifra de ejecutados, de mujeres violentadas, de personas secuestradas y luego asesinadas a pesar del pago del rescate, de los niños y jovencitas sustraídos, de las personas asesinadas en atracos callejeros y en asaltos en sus hogares, de los delincuentes linchados, lapidados, quemados, macheteados, porque los atraparon infraganti. Pero lo grave de estas cifras es que quienes cometen ese tipo de delitos son jóvenes que no pasan de los 14, 15, 18 o 20 años.

La Fiscalía de Tabasco ha dado cuenta de que muchos plagios que han ocurrido en nuestro territorio han sido cometidos por los mismos hijos contra sus padres ó entre familiares. Algo está pasando en nuestra sociedad. Algo les está sucediendo a nuestros jóvenes. Algo estamos haciendo mal como familia, como padres. La pérdida de valores es impresionante y se está dando a una velocidad vertiginosa. Ojalá que el programa de "Becarios sí; sicarios, no", rinda frutos a corto plazo. Ojalá. Como dijo Shakespeare en su inmortal Hamlet, "No todo está podrido en Dinamarca".



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