Rodlando por el vecino

Hoy todo es miel sobre hojuelas


Rodrigo Mojica

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Los seleccionados nacionales se dejaron querer por la afición que hizo el viaje a esta ciudad; fue la mejor serenata.


Después de Alemania ya nada será igual. Los escépticos se escondieron, los negativos son los más optimistas. Hoy todo es perfecto. La serenata mexicana, un clásico en las Copas del Mundo de algunas ediciones a la fecha comenzó a tomar tono muy temprano, porque además ya nadie recuerda el divorcio.

Irse del caliente Rostov sin aventarse algunas melodías bien mexicanas era como tocar suelo ruso y no departir con un buen vodka.

Y el festín, fraguado desde que los de casa se subieron a un avión para cruzar el gran charco, tuvo como punto culminante un gallo para los que hoy son los tipos más queridos en la colorida nación azteca.

Ataviados con la verde, los improvisados cantantes deleitaron hasta a los rostovianos que pasaron justo cuando la verbena estaba en más ambiente, y como signo de que el reenamoramiento va viento en popa, los 23 que hoy defienden el orgullo bajaron para agradecer el cumplido.

Y para no desentonar con los pachangueros, todos y cada uno de los Tricolores demostraron que también son buenos regodeándose con los ritmos.

Héctor Moreno fue de los más queridos, de los más vitoreados, y pago aventándose un solito. La sinergia se reeditó como nunca, y las estampas rubricaron este capítulo meloso puro.

Fueron sólo minutos, apenas suspiros, pero para los asistentes por lo menos valió la pena, porque entendieron y se regocijaron con las palabras de Márquez, quien pidió que terminara la fiesta.

"Les agradecemos mucho que nos vengan a visitar aquí, estamos muy emocionados la verdad por el apoyo que estamos recibiendo, y queremos darles las gracias personalmente todo el grupo, pero sí les queremos pedir que nos dejen descansar", les dedicó El Káiser, antes de despedirse.



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