VIVIR BIEN

¿Gozo en una prueba?  

En el calor del fuego, pero bajo el fiel cuidado de nuestro Buen Pastor.



¿Gozo en una prueba?  

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22/09/2019 05:05 / Centro, Tabasco

POR: PATRICIA NAMNÚN
WWW.COALICION POR EL EVANGELIO.ORG
 
Nadie desea pasar por aflicción, pero esa no es nues­tra realidad. Vivimos en un mundo donde el pecado ha afectado absolutamente todo. El pecado afectó el mundo y la humanidad perfecta que Dios había crea­do, y la transformó en una lleno de dolor, donde las cosas no siempre salen como queremos, donde hay enfermedad, muerte, decepciones, anhelos insatisfe­chos… y la lista pudiera continuar.

UN MUNDO AL REVÉS
Frente a este panorama donde el dolor está al ace­cho, llaman mi atención las palabras de parte de Dios que encontramos en el libro de Santiago: “Tengan por sumo gozo, hermanos míos, cuando se hallen en di­versas pruebas”, "Santiago 1:2. Al leer estas líneas pu­diéramos pensar ¡Santiago ha perdido la cabeza! Pe­ro la razón por la que este llamado puede golpearnos es porque quizá no tenemos un entendimiento claro de lo que significa. A lo que sí nos está llamando es a tomar una decisión de experimentar gozo en tiempos de dificultad. ¿Es esto posible? Definitivamente lo es. El mismo Pablo le dijo a los Corintios que él sobrea­bundaba en gozo en medio de sus aflicciones, ¡y sabe­mos que las de Pablo fueron muchas!

ENTENDER EL GOZO
Gálatas 5:22 nos enseña que el gozo es parte del fru­to del Espíritu, y por lo tanto es algo que solo Él pue­de producir. Sin embargo, el fruto del Espíritu se pro­duce al alimentar el Espíritu y una de las formas en las que hacemos esto es yendo a su Palabra, cono­ciendo a Cristo y su hermosura a través de ella, y res­pondiendo en obediencia. Entonces, el Espíritu San­to produce el gozo en la medida en la que su Palabra es nuestro alimento y fuente de deleite. Ver la her­mosura de Cristo y conocer su carácter a través de su Palabra es esencial para que podamos tener gozo en medio de la aflicción, para que en nuestra alma haya bienestar con base en lo que Dios es, indepen­dientemente de que nuestro barco esté en medio de una tormenta. Cuando mis ojos están puestos en Dios y su obra, aun en medio de la tormenta más grande, podemos tener gozo.
 

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