VIVIR BIEN

¿Qué significa “atar y desatar”?

Jesús le da a los apóstoles autorización autoridad para representar a Dios en la tierra, atando y desatando.



¿Qué significa “atar y desatar”?

(Internet)

05/05/2019 12:21 / Centro, Tabasco

Por Josué Barrios
WWW.COALICIONPORELEVANGELIO.ORG

"Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra será atado en los cielos; y lo que desates en la tierra, será desatado en los cielos”. Muchas personas creen que, con estas palabras de Jesús a Pedro como base, y por extensión a los apóstoles y a todos los demás creyentes, podemos “desatar” bendiciones para nuestras vidas y “atar” toda maldición o espíritu malo que venga contra nosotros.

No es raro oír en algunas iglesias frases como “desato prosperidad para ti”, o “ato todo espíritu de mal en este lugar”. Incluso hay quienes “atan al diablo” para que no les haga daño. Pero, ¿a qué se refiere la Biblia por atar y desatar?

UNA AUTORIDAD DADA POR JESÚS

Como afirma el exégeta John MacArthur, en sintonía con otros estudiosos, las llaves del reino de los cielos representan autoridad, y en Mateo 16:19, Cristo da a Pedro (y por extensión a todos los otros creyentes) la autoridad para declarar lo que era atado o desatado en el cielo.

Jesús habla en representación del cielo, le dice a Pedro que les da autorización a los apóstoles para también representar a Dios en la tierra, atando y desatando aquí lo atado y desatado en el cielo.

De hecho, esta autoridad se menciona otra vez en Juan 20:23, cuando Jesús le dice a los apóstoles: “A quienes perdonen los pecados, éstos les son perdonados; a quienes retengan los pecados, éstos les son retenidos”. Esto puede sonar problemático a primera vista. Nosotros creemos que solo Dios puede perdonar nuestro pecado. Entonces, ¿cómo entender ésto correctamente?

COMPRENDIENDO MEJOR EL PASAJE

La autoridad que Jesús dio a sus apóstoles en Mateo 16 debe entenderse según Mateo 18:15-18. En este pasaje vemos cómo se aplica esta autoridad. Allí, Cristo da instrucciones no sólo a los doce, sino también a las iglesias locales, sobre cómo lidiar con el pecado en la iglesia:

“Si tu hermano peca, ve y repréndelo a solas; si te escucha, has ganado a tu hermano (…) En verdad les digo, que todo lo que ustedes aten en la tierra, será atado en el cielo”. Esto nos enseña que la iglesia local tiene autoridad para declarar si alguien debe ser considerado como creyente o no, dependiendo de lo que diga la Biblia sobre el estado de esa persona, y dependiendo de si la profesión de fe de la persona es creíble. Por ejemplo, alguien que no se arrepiente de su pecado cuando se le aplica el proceso descrito en Mateo 18 deja de tener una profesión de fe creíble según la Palabra.

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