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Crónica: Algo más que mar, arena y sol

En las playas de Paraíso hay música, palapas, ambiente, alegría, refrescos ¡ah! y por supuesto, muchas cervezas.



Crónica: Algo más que mar, arena y sol

(Foto: Eduardo Domínguez)

20/04/2019 09:05 / Paraíso, Tabasco

No nada más es mar, arena y sol; sino que también en las playas de Paraíso hay música, palapas, ambiente, alegría, refrescos ¡ah! Y por supuesto, cervezas y en cantidades industriales. Es importante destacar las banderas preventivas que indican, cuando meterse al mar y cuando no; los bañistas, los salvavidas inflables e inflados; la moto acuática, la lancha, el vigía.

Hay igualmente, estacionamiento, seguridad, información, primeros auxilios, comida de la región como las empanadas, los ostiones; platanitos fritos; papalotes, paletas de hielo, raspados, palmeras, barcos, escolleras, y playas petroleras. A la larga lista de añadidos playeros se suman las sombrillas, el fútbol y voleibol playero; la arena caliente, el modelaje de arena y también el de cuerpazos.

Y muy al estilo mexicano, no podrían faltar los mariachis, pero también la tambora, el bailarín, los borrachos, las sombrillas; los tacos, los pollos asados; las vende ropas; Hacen acto de presencia en las playas, los malos ciudadanos que prefieren tirar la basura en el mar o en la arena, que en los botes de basura; las camionetas 4 x 4, los buggies, las cuatrimotos y otros vehículos que circulan cerca de la orilla del mar; el helicóptero, un mar azul, pero también uno dorado y, un "sol que venía borracho o iba herido y se cayó en el mar aquella tarde", según lo describe el poeta paraiseño ya ausente, Ángel Suárez Rodríguez, en Marinerías.

Desde luego que, no podría faltar por lo que muchos van a estos centros turísticos: el atractivo visual.

Y si le seguimos, vemos a los niños contentos, divirtiéndose; los jóvenes navegando en la banana, los que sentados contemplan el mar o los que se acuestan para meditar en estos días santos o simplemente tomar un baño del sol.

Y cuando ya estás cansado, te mandan a la regadera o tal vez, la hora de retirarse ha llegado y hay que regresar a casita sanos y salvos, pero lo bailado o lo bañado, ya nadie te lo quita. Así culmina, una Semana Santa más; nos veremos con el favor de Dios, el próximo año, si es que el infarto lo permite o si todavía existen estos balnearios, porque con eso de la refinería y otros proyectos petroleros, ya comenzaron a desaparecer, y si no, vean como quedó El Paraíso.

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