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Representan viacrucis número 49 en la colonia Tamulté

Hubo reflexión, momentos de tristeza y llanto por parte de los asistentes.



Representan viacrucis número 49 en la colonia Tamulté

(Foto: Tabasco HOY)

30/03/2018 18:28 / Centro, Tabasco

Este día se representó el viacrucis número 49 en la colonia Tamulté de las Barrancas, en donde hubo reflexión, momentos de tristeza y llanto por parte de los presentes; al observar que un justo fue golpeado, mancillado y crusificado por el “pueblo” que vino al que vino a salvar de sus pecados.

La representación empezó a las 10:00 horas y en la primera escena, que erizó la piel de los presentes, fue cuando Judas, después de haber vendido a Jesús, pide ante Poncio Pilato (gobernador de Judea) que lo libere por ser inocente.

Mientras en la representación Judas suplicó con culpabilidad la liberación de Jesús, doña Dolores Gómez asentó con la cabeza de izquierda a derecha, para reprobar el hecho, y se secó con un paño las lágrimas. Su comadre Leonor Gutiérrez también hizo lo mismo ante la escena.

Los minutos avanzaron y Jesús era golpeado por los soldados romanos. Bajo un sol de 34 grados centígrados, en el primer cuadro los feligreses estaban atentos y otras personas grababan los pormenores con sus teléfonos.

Fuera del primer cuadro, que era resguardado por una valla formado por los participantes del viacrucis, los vendedores ambulantes de crusifijos, aguas frescas y comida rápida, aprovecharon el momento para anunciar sus productos y llevar el sustento económico a sus casas.

Fue hasta las 14:30 horas cuando Jesús, después de haber pasado las 10 escenas (Anás, Poncio Pilato, Caídas, por mencionar algunos), llegó a la última representación en donde fue crusificado en el cruce conformado por la avenida Gregorio Méndez y Revolución.

Cada golpe del martillo en los clavos que cruzaban  las manos de Jesús, cada injuria que gritaban los soldados romanos, era un sentimiento de bondad que nacía al interior de los presentes. Algunos decían frases como “hay Dios” o “Jesús”.

Después de la muerte de Jesús, el reconocimiento de un soldado romano postrado de rodillas ante el cuerpo de Jesús crusificado, en el que reconocía que verdaderamente era el hijo de Dios, hizo que jóvenes y adultos derramará lágrimas. Pues se había consumado la profesía biblica: la muerte y crusificción de Jesús.